jueves, 8 de octubre de 2009

Las aves sagradas americanas se hermanan con el quebrantahuesos en Pirineos

El águila, el quetzal y el cóndor, las tres águilas sagradas de América, se han hermanado hoy en Pirineos con el quebrantahuesos, una de las aves más emblemáticas de Europa que tiene en este macizo montañoso su última población natural del Viejo Continente y una de las mayores del mundo.

Representantes de varias asociaciones ornitológicas americanas, europeas y asiáticas han celebrado en el patio de armas del castillo medieval de Aínsa una tradicional ceremonia americana del fuego en la que se ha reivindicado el valor cultural de las aves sagradas y se ha abogado por su preservación, no sólo por su valor biológico sino, también, por su importancia cultural y antropológica.

Esta ceremonia, en la que se ha rendido tributo a las tradiciones más ancestrales de la América precolombina, la secular Abia Yala, ha formado parte de la inauguración de la tercera conferencia anual que la Alianza para la Conservación de las Águilas (ECA, en sus siglas en inglés) celebra esta semana en Aínsa.

Las viejas murallas medievales del castillo de esta localidad pirenaica, donde se ubica el Ecomuseo de la Fauna Pirenaica de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), han sido el escenario en el que se ha desarrollado esta ceremonia, que ha dirigido el director científico del Zoológico de Buenos Aires, Luis Jacomé.

En ella se han seguido ritos ancestrales americanos y se han entonado plegarias en favor de la conservación de las grandes aves del planeta y de la unión, a través de ellas, del hombre con la naturaleza, según ha explicado Jacomé a EFE.

El también director del programa de conservación del cóndor andino ha explicado que el águila se considera desde hace siglos el ave sagrada de la parte septentrional de América; el quetzal, de la central, y el cóndor, del sur del continente americano, y que numerosas leyendas y creencias sostienen que las tres especies se hermanarán en un futuro no lejano.

En opinión de Jacomé, los esfuerzos por conservar las grandes rapaces del planeta no sólo hermanan a científicos y técnicos empeñados en esta labor sino a toda la humanidad porque estas aves, sagradas para muchas culturas, constituyen un nexo entre los hombres y la naturaleza a través de sus creencias.

El casi centenar de participantes en esta conferencia científica, procedentes de una veintena de países, han formado un gran círculo en torno a un fuego, delimitado por una semicircunferencia de piedras orientadas hacia el oeste, punto cardinal que, según Jacomé, marca el más allá.

Durante la ceremonia, en la que se han quemado tabaco y plantas medicinales, diversos participantes, entre ellos el propio consejero aragonés de Medio Ambiente, Alfredo Boné, han formulado sus deseos, casi todos ellos en favor del entendimiento y la solidaridad entre pueblos, razas y culturas, y con mensajes coincidentes en la importancia de preservar a unas grandes aves que no sólo embellecen nuestros cielos y definen muchas montañas, sino que también han marcado culturas y religiones en todos los continentes.

La ceremonia ha finalizado con un drástico viaje en el tiempo y en las tecnologías pues su último episodio ha consistido en la proyección de un vídeo en el que el líder quechua, Tayta Ullpu, ha exhortado a la conservación de las grandes aves sagradas y ha proclamado plegarias para iluminar a los científicos en esta tarea.

Tayta Ullpu ha hermanado al quebrantahuesos con las grandes aves sagradas americanas y ha tenido un recuerdo especial para el cóndor de California, seguramente la rapaz que más riesgo de extinción ha soportado, ya que sus últimos veinte ejemplares tuvieron que ser capturados para fundar con ellos un programa de cría en cautividad que ha permitido multiplicar los ejemplares y reintroducirlos de nuevo en la naturaleza


Fuente: EFE

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