domingo, 4 de septiembre de 2011

Censo de la biodiversidad


La Tierra está llena de vida. Desde las profundidades abisales de los océanos a la cima del Everest, millones de especies diferentes pueblan cada rincón, cada agujero, cada nicho inhóspito. Dicen los científicos que han existido en la Tierra unos 500 millones de especies. Y todas, salvo las actuales, se han ido extinguiendo.
Ahora bien, ¿cuántas especies viven hoy en la Tierra? Llevamos 250 años «etiquetándolas», pero apenas conocemos una pequeña parte. Hasta ahora, la ciencia ha descrito alrededor de 1.250.000 especies diferentes, de las cuales la mayoría son insectos, microorganismos y animales marinos. De todas ellas, solo algo más de 200.000 describen alguna clase de vertebrado. La cifra real de la diversidad, sin embargo, es mucho mayor, aunque no se sabe exactamente cuánto. Según quién haga el cálculo, se sitúa en algún lugar entre los tres y los más de cien millones de especies. Ahora, un nuevo estudio, el más preciso realizado hasta la fecha, ha conseguido acotar esa cifra.
Ocho millones setecientas mil. Con un margen de error de «solo» 1,3 millones. Es la cantidad anunciada por un equipo de investigadores estadounidenses del Censo de Vida Marina y se basa en una nueva técnica analítica que ha conseguido recortar las estimaciones anteriores. De ese total, 6,5 millones de especies serían terrestres y unos 2,5 millones marinas.
El estudio, recién publicado en la revista PLos Biology, sostiene que el 86 por ciento de las especies terrestres y el 91 de las marinas están por descubrir. Conocemos demasiado poco como para predecir el estado de salud de la vida en la Tierra.
Desde que Carlos Linneo publicara en 1758 el sistema (que aún se usa) para nombrar, clasificar y describir especies, cerca de 1,25 millones de ellas (un millón terrestres y 250.000 marinas) han sido descritas y han pasado a formar parte de las bases de datos de los científicos. A esta cifra hay que añadir 700.000 descubiertas pendientes de clasificación. Y hasta ahí llega nuestro conocimiento.
Pero Camilo Mora y Boris Worm, los principales autores del estudio, han conseguido llegar a una cifra casi redonda de 8,7 millones de especies. Y lo han hecho identificando diferentes patrones numéricos en la forma de clasificarlas, en un sistema piramidal en el que las especies se juntan en géneros, los géneros en familias, las familias en órdenes, los órdenes en clases, las clases en filos, los filos en reinos y los reinos en dominios.
Así, analizando la distribución de las 1,25 millones de especies catalogadas hasta ahora, Mora, Worm y sus colegas descubrieron que entre ellas existen relaciones numéricas muy significativas.«Descubrimos que utilizando estos números podíamos predecir el número de especies».
Al aplicar el sistema a los cinco reinos conocidos de eucariontes (el dominio que incluye a todos los organismos constituidos por células formadas por estructuras complejas en el interior de una membrana) los resultados fueron los siguientes:
7,77 millones de especies de animales (de las cuales 953.434 han sido ya descritas y catalogadas).
298.000 especies de plantas (de las cuales 215.644 han sido ya descritas y catalogadas).
611.000 especies de hongos (de las cuales 43.271 han sido ya descritas y catalogadas).
36.000 especies de protozoos (de las cuales 8.118 han sido ya descritas y catalogadas).
27.500 especies de chromista (de las cuales 13.033 han sido ya descritas y catalogadas).
El total arroja 8,74 millones de especies eucariotas en la Tierra.
Los científicos dicen que, según se vayan catalogando nuevas especies, su método será cada vez más preciso.
Algo que no será una tarea fácil. De hecho, y basándose en los costes y técnicas actuales de clasificación, el estudio considera que para identificar y catalogar todas las especies que faltan serán necesarios unos 1.200 años de trabajo de más de 300.000 taxonomistas, con un coste aproximado de 364.000 millones de dólares (263.100 millones), según afirman los biólogos Fernando Carballo y Antonio Marques, de la universidad de Sao Paulo, en otro estudio reciente publicado en Trends in Ecology and Evolution. En todo caso, una tarea ingente y extremadamente cara, aunque necesaria.
«Con el reloj de la extinción de muchas especies en marcha —afirma Camilo Mora— creo que acelerar el inventario de las especies de la Tierra es una tarea que merece ser prioritaria para los científicos y para la sociedad».

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