sábado, 15 de octubre de 2011

Aves con GPS

En pocos días comenzará la vuelta de miles de aves del sur de Europa a sus zonas de invernada en África. Las migraciones de las aves son fenómenos fascinantes y periódicos que siguen muchos aficionados, y en España son especialmente espectaculares en la zona del Estrecho de Gibraltar, pero el tema es mucho más complejo y de mayor alcance que una afición naturalista. Conocer los hábitos de las aves y cómo cambian da pistas sobre el estado de los ecosistemas, la meteorología y también la influencia del cambio climático, lo que resulta vital para su conservación. Por eso, la Sociedad Española de Ornitología (SEO) apuesta por nuevas vías de seguimiento electrónico que complementen el tradicional anillamiento y ha empezado a instalar aparatos en varios ejemplares de distintas especies, además de reunir la información ya existente procedente de proyectos de investigación universitarios, que hace pública en una web muy completa y accesible a todos. El proyecto está patrocinado por la Fundación Iberdrola, que preside el expolítico Manuel Marín.


Ni siquiera se sabe cuántas especies son sedentarias."De muchas especies, como las que no se posan en el suelo, no se sabe nada, porque no se recuperan anillas", explica Eduardo de Juana, presidente de SEO/Birdlife. "A esta ignorancia se añade la preocupación por el cambio climático, muchos de cuyos datos proceden de variaciones en el comportamiento de las aves". Existe urgencia por mejorar esta información, según De Juana, porque se desconoce lo que está pasando, por ejemplo, en el Sahel, donde invernan muchas aves que nidifican en España y cuyos humedales pueden llegar a desaparecer. Y además recalca el aspecto divulgativo del proyecto, tan importante para cualquier esfuerzo de conservación, y de ahí la web.

"Hay muchas razones por las que nos interesa saber qué pasa con las aves migratorias", afirma Marín, para quien las respuestas a los problemas medioambientales que se plantean vendrán de los sabios. Refiriéndose a las cosas que "salen mal" cuando se encaran estos problemas, señala que suele ser porque la falta de método implica falta de orden y, como consecuencia, de rigor.

La tecnología permite la marcación de animales cada vez más pequeños sin consecuencias perjudiciales, pero el precio es alto. SEO está utilizando tres dispositivos, de coste diferente, y en 2011 se han marcado cerca de 70 ejemplares. Emisores de satélite se han montado en cuatro aguilillas calzadas. Estos aparatos registran la localización geográfica del ave y la señal se recibe prácticamente en tiempo real y con gran precisión, pero son los más caros. Con Data Logger GPS se han marcado otras tres aguilillas calzadas y con geolocalizadores (los aparatos más ligeros) 30 carriceros tordales, 15 abejarucos y 15 autillos (especie nocturna). Estos dos tipos de aparatos deben ser recuperados para descargar la información, por lo que el proceso es más complicado.

Otras entidades colaboradoras han actuado sobre un mayor número de ejemplares de otras especies.

"Es un programa a largo plazo, porque queremos marcar todas las especies que tocan España, que son más de 400", indica Juan Carlos del Moral, coordinador del proyecto.

Estos nuevos sistemas permiten conocer la localización del ejemplar varias veces al día durante varios años (los que dure el aparato o dure el ave), lo que permite sabe con exactitud cuánto tiempo permanecen en sus áreas de cría e invernada, cuándo inician la migración, por qué ruta, su velocidad y altitud, cómo les condicionan los accidentes geográficos y qué puntos utilizan para descansar.

En la web hay, hasta ahora, todos estos datos de 68 ejemplares de seis especies y se está incorporando nueva información continuamente. Por ejemplo, dos aguilillas calzadas empezaron hace unos días, con solo un día de diferencia, su migración, a pesar de vivir una en Madrid y otra en Castellón. Y hay sorpresas. En su larguísimo viaje anual de España a Madagascar, los halcones de Eleonora seguidos por la Universidad de Alicante no mantienen siempre la misma ruta. La influencia de la meteorología se intuye, pero no se conoce, al igual que no se conoce exactamente cómo se orientan.

Fuente: El País

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